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Sabado, 16 de Diciembre de 2017

Renunciar a subvenciones

Porqué voté por renunciar a todas las subvenciones

En NuevaPsiquiatría coexistimos personas con trayectorias vitales muy diversas y que sostenemos opiniones también diversas. Modificar los estatutos en el sentido de renunciar explícitamente a todas las subvenciones requirió intensos debates. El Artículo 30 de sus Estatutos quedó redactado así:

Esta Asociación renuncia expresamente a las subvenciones, tanto públicas como privadas, y los recursos económicos previstos para el desarrollo de los fines y actividades provendrán exclusivamente de:

a) Las cuotas de socios/as, periódicas o extraordinarias.

b) Donaciones (incluye el crowfunding). Para cantidades superiores a mil euros al año será necesario un acuerdo de aceptación unánime por parte de la Junta Directiva.

En esto de las subvenciones, como en todo, cada cual opinamos según la experiencia que hemos tenido al respecto. “Cada uno cuenta la feria según le ha ido”. Así que voy a explicar lo mejor que pueda el porqué de mi oposición total a solicitar o recibir subvenciones que, en principio, no comportan ninguna obligación contraria al objetivo marcado en los estatutos de cada asociación.

En primer lugar debo confesar que, como participante en diferentes asociaciones, he sido receptor de subvenciones. Por ejemplo, siendo uno de los socios fundadores de la asociación Can Xatarra, recibimos ayuda de La Caixa. Ésta, como todas la cajas de ahorros o la ONCE (y otras muchas sociedades), es una entidad “sin ánimo de lucro” (curioso eufemismo para sociedades que manejan dinero a raudales). Sus cargos directivos -por imperativo legal- carecen de retribución, pero la gente se mata para acceder a ellos (a veces literalmente). A diferencia de las entidades meramente mercantiles, uno de sus apartados en el capítulo ‘marketing’ se llama ‘obra social‘. En esto no hay bondad ni maldad. Hay puro y simple interés. (Como los logotipos que vemos en las camisetas de los futbolistas: ‘me haces publicidad, yo te doy dinero’). Una entidad financiera subvenciona una asociación a condición de que ésta le aporte ‘buena imagen’. No tiene nada que ver con la utilidad o inutilidad que tal asociación tenga para la sociedad en su conjunto.

Por cierto, Can Xatarra sobrevivió muchos años a la partida de sus fundadores, convertida en ‘Centro Ocupacional’ y empalmando subvención tras subvención.

También fui promotor de una asociación de ‘asesoramiento para la autoocupación’ que duró lo que duró la única subvención que logró.

En segundo lugar debo confesar que he vivido el tema de las subvenciones desde ‘el otro lado’. Del lado de la entidad que las otorga o gestiona. Seis años en el Ayuntamiento de una ciudad de 190.000 habitantes, en aquella etapa dirigido por un partido comunista (casualmente o no, lo más honrado que he tenido ocasión de ver desde cerca). Como técnico no tenía ningún poder decisorio (me limitaba a elaborar informes de los proyectos solicitantes y a monitorizar su desarrollo) pero participaba en el proceso de selección, por lo cual lo veía de cerca.

Esto fue más interesante porque pude ver el proceso de perfeccionamiento, año tras año, de los solicitantes. Cada vez más especializados o mejor asesorados. Los criterios para otorgar la subvención se pueden definir como se quiera: hay personas que se especializan en cumplir los requisitos necesarios para cobrar. Al cabo de un tiempo, cualquiera que fuese el motivo inicial para otorgar subvenciones, van a parar a los especializados caza-subvenciones. Es el resultado de la ‘selección natural’ en el entorno económico en el que vivimos. No hacen falta trapicheos (cosa que, por otro lado, tampoco es rara).

Quizá esto sea tan solo ‘contar batallitas’. Nos podemos mirar algo más actual, como las múltiples asociaciones relacionadas con esto que se ha dado en llamar ‘salud mental’.

En esta página de la Confederación de Salud Mental se puede consultar un mapa con las asociaciones que adhieren a ella. Existen otras asociaciones que no pueden o no se han querido federar, pero como muestra, un botón. (En este ámbito hay asociaciones de familiares, de profesionales y de expertos en primera persona. Muy raramente mezclados y aún más raramente con el mismo poder decisorio dentro de la misma asociación).

Se puede pensar que la aparición de algunos logos en la página web y en los folletos no implican nada. Que se trata de benefactores bienintencionados que no piden nada a cambio. Pero ninguna entidad mercantil puede permitirse el lujo de ‘regalar’ dinero que podría engrosar los dividendos. Regalar dinero por parte de una entidad no explícitamente caritativa, significa que no se hace constar su contrapartida. Nada más. (De hecho, la ley prohíbe expresamente la ‘prodigalidad‘).

Desde luego, en nuestro mundo tan ordenado nadie que otorgue una subvención te va a obligar a algo que no esté previamente establecido en las bases para ella. En primer lugar debes pasar un examen inicial (de otro modo ya estás fuera de juego). Después, lo que sí puede ocurrir es que te sugieran formas de actuar más beneficiosas para ti. Por ejemplo, te pueden sugerir que no seas ‘tan crítico’ hacia determinada empresa u organismo. O dejar caer que las subvenciones se pueden renovar o no. Etc.

¿Alguien puede imaginar que Janssen (por poner un ejemplo) va a subvencionar a una asociación que cuestiona la utilidad de su fármaco estrella?

¿Alguien puede imaginar que alguna administración del Estado (o de la Comunidad Autónoma) va a subvencionar a quién cuestiona su política en materia sanitaria?

¿Alguien puede imaginar que una caja de ahorros va a subvencionar una asociación que, por crítica, le va traer más mala imagen que buena?

Para acceder a subvenciones hay que ser ‘políticamente correcto’. Lamer la mano que te alimenta y no meterte con quienquiera pueda cerrar el grifo. Quien se mete en este camino, no le queda más remedio que decir amén a todo lo que sigue. (Invito a mostrar una asociación que sea crítica con el actual modelo psiquiátrico y a la vez reciba subvenciones de quienes lo perpetran o apoyan.)

Enlazo un interesante post sobre ética y psiquiatría (industria farmacéutica de por medio). En particular resalto un párrafo del apartado “Razones para no aceptar un bolígrafo”.

No deja de ser irónico cómo tenemos a nuestros pacientes psicóticos con míseras pensiones de 300 euros, citas con el psiquiatra cada cuatro meses por la saturación completa de las unidades de salud mental comunitarias y con limitadísimos recursos sociosanitarios, pero llevando tratamientos que cuestan muchas veces bastante más de 1.000 euros al mes. Y que además … no haya manera de demostrar que la eficacia y tolerancia de dichos fármacos sea mejor que la de otros que costaban 10 euros.

* * *

Por el lado del crowfunding o micromecenazgo, en cambio, quien lo solicita no tiene más obligación a cumplir que cuanto se ha comprometido a hacer. Precisamente lo que nos comprometemos a hacer quienes militamos en una asociación que se propone “la búsqueda, elaboración y puesta en marcha de un nuevo modelo psiquiátrico el cual ponga fin a los múltiples elementos nocivos que comporta el modelo psiquiátrico actualmente vigente”.

Pere Montaña, Día Internacional de la Salud Mental 2017.

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1 comentario
  1. Soy Coral, de València, donde estamos en camino de crear un GAT. Me ha encantado leer esta reflexión, y me alegro.
    Cobro una PNC que no llega a los 370 al mes, vivo en el campo donde intento gestionar al máximo los recursos disponibles; lenya, agricultura, energía eléctrIca, agua, salud… I cuando pienso en subvenciones para llevar a cabo proyectos que se me ocurren, me pasa lo mismo, que por mi experiencia en colectivos sociales donde siempre nos hemos financiado para llegar a tener un posicionamiento propio funciona el no tener que rendir cuentas a nadie, mas que entre nosotrxs. Por que en cuanto te sales un poco de la corriente establecida, y más yendo en contra, o no a favor, de los intereses de las entidades financieras que te subvencionan, por lógica vas a ser cuestionadx, como con un padre o una madre cuando no haces lo que se te dice, el chorro se te corta, con lo que sea.
    Y digo que me alegra leer esto, pues aunque las cuotas me vienen un poco grandes, siempre pienso que se pueden hacer “eventos”, mercadillos, fiestecillas,etcétera para cubrirlas por lxs que tenemos niveles económicos monetarios más ajustados.
    Entiendo igualmente que el de una asociación no es igual con dinero fácil que con esfuerzo, y por eso mismo entiendo que se AFIANZA.
    Y digo me alegro pues de empezar a formar parte de una asociación CON CRITERIO.

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