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Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Mejorar nuestra Salud Mental

Nadie está muy seguro de qué sea esto de la Salud Mental. Queda claro que se aplica únicamente a lo mental porqué no hay Centros de Salud Hepática, ni de Salud Pulmonar, ni de Salud Coronaria, a pesar de que sí existen en los hospitales unidades de patologías hepáticas, pulmonares y coronarias. La OMS define la Salud Mental de una manera parecida a la felicidad. Otro concepto difícil de aprehender a pesar de que quién más quien menos, todos la hemos experimentado en alguna medida. Pareciera que resulta más fácil identificar sus desviaciones que su experiencia. (Como aquel Senador timorato -de USA- que se declaraba incapaz de definir qué es pornografía pero afirmaba saber reconocerla de inmediato).

El caso es que a pesar de su indefinición se promueven toda clase de remedios para tratar a la enfermedad mental. Es el enorme negocio farmacéutico. El cual, aún reconociendo que no cura, vende sus remedios a una escala de producto de consumo masivo. Por otros lados, multitud de gurús defienden sus respectivas tesis, haciendo hincapié en uno u otro aspecto de nuestra vida. Algún complemento alimenticio. Alguna muy determinada terapia psicológica (individual o grupal). La superposición de terapias varias. Etc.

Por mi parte, hace algunos años (a raíz del II Seminario ‘Revisando la idea de Locura’  promovido por  El Drago Servicios Sociales), elaboré una propuesta encaminada a orientarse hacia algo que pudiera asociarse a la salud mental. No se trata de elementos externos a ingerir ni de terapias a recibir. De modo parecido a la pirámide los alimentos, ampliamente divulgada en diferentes versiones, (donde se transmite en forma visual y resumida una serie de consejos relativos a la alimentación y que son importantes para el mantenimiento de la salud física. En la base de la pirámide lo que deberíamos consumir más, y en la cúspide lo que deberíamos consumir menos), elaboré la

pirámide de las actividades para una buena la salud mental:

  • En la base tenemos las actividades cotidianas: laborales, aseo personal y cuidado de la vivienda, comidas, compras, etc. En relación con la buena salud mental -sea lo que sea esto- lo que resulta determinante es la manera como se realizan.

Las personas importantes otorgan importancia a todo lo que hacen, sea dirigir una orquesta ante un auditorio de dos mil personas, o cepillarse los dientes. Parten de la premisa de que, si algo merece hacerse, merece hacerse con atención y cuidado. En el polo opuesto, las personas insignificantes son aquellas que consideran insignificante cualquier cosa que hacen.

La salud psíquica requiere que uno mismo se respete y se cuide; eso comporta respetar y cuidar todo lo que uno hace, sea una operación quirúrgica de alto riesgo o la preparación de un huevo frito. Si uno tiene un empleo con el que no está satisfecho, lo que tiene que hacer es buscarse otro; pero mientras tanto lo mejor para uno mismo es realizarlo con interés, incluso si ello redunda en beneficio de algún sinvergüenza.

  • En la primera planta tenemos las actividades de relación y de participación. Eso tan necesario para no comerse el tarro: actividades donde uno mismo deja de ser el centro de interés y pasa a ser tan solo una parte, pero una parte de algo mayor. Donde los demás nos hacen de espejo y nos ayudan a no dejarnos llevar por las fantasías (tanto del tipo soy master del universo como de su hermano gemelo no sirvo para nada y no le importo a nadie)
  • En la segunda planta tenemos las actividades de superación. El reconocimiento de que sea lo que sea que hayamos alcanzado, lo podemos hacer mejor. Mientras estemos vivos tendremos cosas que aprender y mejorar. Los seres vivos solo podemos evolucionar o degenerar. Podemos tender a ser mejores personas o a fosilizarnos y repetirnos hasta la tumba. Cualesquiera que sean nuestros campos de interés, ahí tenemos una oportunidad de superación.
  • Finalmente, en la cima de la pirámide, en menor frecuencia pero no por ello menos importante, está la celebración de los logros –pequeños o grandes- que nos permiten estar orgullosos de nosotros mismos y asumir nuevas metas. Esto es el alegrase de estar vivo y de tener la oportunidad de superar los propios límites, de participar junto con otros en empresas más grandes y de hacer con interés las tareas aparentemente intrascendentes pero que son las que permiten la vida y su disfrute.

Razonar y explicar como llegué a elaborar este esquema sería más largo de lo que permite un post y seguramente sea innecesario. Así que me limitaré a razonar por oposición. Ahí va una fórmula infalible para la infelicidad y la mala salud mental:

Búsquese un trabajo alienante, donde haga algo que no le importe en absoluto y lo que haga no le importe a nadie. Mientras esté en el trabajo piense en otras cosas, nunca en lo que esté haciendo. ¿Qué más da como se viste o se asea? Total, nadie se va a fijar. No coma, engulla. ¿Reunión de vecinos? ¡Qué paliza! ¿Amigos? El único amigo es uno mismo. ¿Aprender? ¡Ya pasó el tiempo del cole! ¿Cuidarse? ¡Qué pérdida de tiempo! Y si, por alguna casualidad, algo saliera bien, no le preste atención, seguro que hay otras cosas que irán mal y de las que podrá quejarse.

-Pere Montaña

Poster (pdf A3)

(La ilustración de la pirámide de la salud mental ha sido gentileza de la genial pintora y arteterapeuta Chari Muñoz.)

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1 comentario
  1. Saber identificar las conductas saludables, es el primer paso para cambiar nuestra vida, adquiriendo el compromiso de metas asequibles y que con voluntad, determinación y constancia, podremos conseguir.

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