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Domingo, 18 de Febrero de 2018

EX PLURIBUS UNUM

EX PLURIBUS UNUM [1]
Autor: Pere Montaña Altés
Las colaboraciones no reflejan necesariamente la posición oficial de la ANP.

‘Unidad’, ‘Pluralidad’ y ‘Diversidad’ son palabras que aparecen en muchos lemas. Por ejemplo, para la Unión Europea se adoptó el de “Unida en la Diversidad”. Lo difícil parece ser llevar a la práctica estos lemas. El más somero repaso de la historia nos muestra que unir a la diversidad constituye una tarea titánica. En la UE, por seguir con el mismo ejemplo, la diversidad es fácilmente perceptible, la unidad, en cambio, resulta mucho más inestable. Siempre pendiente de volátiles alianzas.

El tema no es reciente, ya Aristóteles, en su Metafísica, nos decía “Unidad y Pluralidad se oponen en muchos conceptos: en un sentido, la unidad es opuesta a la pluralidad, como lo indivisible lo es a lo divisible. Porque lo que está dividido o es divisible se llama pluralidad; lo que no es divisible ni está dividido se llama unidad”.

No obstante, convendremos, la unión de lo diverso constituye una aspiración digna de los mayores esfuerzos. A fin de cuentas, cualquier cosa que funcione, sea un simple artilugio mecánico o el más complejo organismo, está compuesto de entidades menores -piezas u órganos- trabajando armónicamente para un fin común y compartido.
¿Qué tiene esto que ver con NuevaPsiquiatría?

ANP (Asociación NuevaPsiquiatría) engloba a personas muy diversas. Quizá lo único que tenemos en común los socios sea el deseo de cambiar el modo actual de practicar la psiquiatría y una especial sensibilidad hacia el sufrimiento infligido en nombre del consabido “es por su bien”. Más allá de estos puntos florece una diversidad comparable a la de una selva tropical.

Algunos de los socios creen que si han conseguido un diagnóstico psiquiátrico es porque padecen una ‘verdadera enfermedad’. (Más allá, incluso, que la propia APA -editora de los DSM-, quien no se atreve a decir ‘enfermedad’ y prefiere hablar de ‘trastornos’). Otros, en cambio, atribuyen sus males a un sistema social perverso. Y otros aún, consideran una “emergencia espiritual” a lo que les condujo a un psiquiátrico. También se dan otras interpretaciones más particulares.

Algunos, se aferran a los neurolépticos como el náufrago a su tabla de salvación. Otros, por el contrario, negocian con su psiquiatra (o cambian de médico) hasta conseguir la supresión de toda medicación, o por lo menos, disminuir las dosis de neurolépticos a un mínimo compatible con sus aspiraciones vitales.

Algunos se apoyan exclusivamente en su psiquiatra. Otros prefieren buscar soluciones por medio de psicólogos (de alguna de sus más de 400 variedades). También hay quien recurre a terapias alternativas o complementarias de muy distintos tipos. O quienes centran sus esfuerzos en una alimentación especialmente saludable y el contacto con la naturaleza. Y, desde luego, también se dan otras aproximaciones terapéuticas.
Y ANP, como entidad, ¿qué opina?

ANP no adhiere a ninguna teoría. Incluso estatutariamente declara que “… dicha finalidad implica poner en tela de juicio toda la psiquiatría actual, tanto a nivel teórico como asistencial”. ANP considera que todas las teorías contienen algún germen de verdad y de utilidad. Y que todas constituyen una explicación parcial de un fenómeno mucho más vasto y complejo de lo que admite nuestra capacidad de comprensión.
Entonces ¿qué se practica en los GATs de ANP?

Lo que practicamos en los GATs es algo para lo que se ha comprobado su utilidad. Sin pretensión de ‘curar’ a nadie, aplicamos aquello que se ha verificado ampliamente que resulta útil y conveniente para todos (“todos”, aquí, significa afectados de todo tipo, familiares y profesionales). Planteado de otra forma, ¿Tienen algo en común las prácticas terapéuticas de Loren Mosher (Soteria), Francesc Tosquelles (Terapia Institucional), Jaakko Seikkula (Dialógo Abierto), John Weir Perry (Diabasis), etc.? La respuesta es afirmativa: en todos estos enfoques (y en algunos más) se parte de algunos supuestos. Elementales pero que, por desgracia, parecen ausentes en la psiquiatría standard (más enfocada a ‘controlar’ que a propiciar una recuperación ‘desde dentro’).

Estos son los supuestos:

  • El afectado (enfermo o trastornado) sigue siendo en todo momento una persona. Con sus derechos y responsabilidades. Anular sistemáticamente a las personas (su voluntad, su expresión y sus decisiones) meramente por el temor del entorno, además de inmoral, es contraproducente.
  • Si no atina con una manera eficaz de superar sus problemas, no significa que no lo esté intentando.
  • Todas las personas (afectadas y supuestamente cuerdas), nos construimos a partir de la relación con otros. Y para reconstruirse también hacen falta relaciones significativas basadas en el respeto y el apoyo mutuos.
  • Un lugar en el que todo el mundo pueda expresarse libremente y donde compartir puntos de vista diversos sin imposición de nadie sobre nadie, constituye una base idónea para la autosanación.

 

¿Es fácil todo esto?

Es conocido que los problemas del vecino son de fácil solución, al tiempo que los propios son extremadamente difíciles. Y es frecuente la tentación de juzgar a otros o darles consejos no solicitados. Cuestión de práctica evitarlo. No se trata de homogeneizar opiniones y formas de pensar o de sentir. Para nada. Se trata de aunar esfuerzos en la consecución de objetivos comunes.
Y a esto se refería la entrada (ex pluribus unum). A que un GAT alcance un punto de unidad (en cuanto a lo que se desea lograr) manteniendo la diversidad (en cuanto a puntos de vista y creencias o maneras de explicarse de los distintos miembros).
Notas:
[1] San Agustín, ‘Confesiones’, “..quasi fomitibus flagrare animos et ex pluribus unum facere”. (..por así decirlo, apaciguar los ánimos y de muchos hacer uno)

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la posición oficial de la Asociación NevaPsiquiatría.

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3 comentarios
  1. Piedad, a mí este artículo me parece también maravilloso. Pero te equivocas: no es mío, no lo he escrito yo. Afortunadamente NuevPsiquiatría cuenta con miembros muy valiosos, muy comprometidos y que comprenden y sienten desde el corazón qué es y qué pretende esta Asociación.
    NuevaPsiquiatría es ya un “plures facendum unum”. Y ese es nuestro mayor capital y nuestra gran esperanza.
    Por cierto, Piedad, a diario recibo mensajes de personas que, al igual que tú en este breve comentario, piensan en mí a la hora de mostrar su alegría por lo que encuentran en NuevaPsiquiatría.
    Y cuando los leo, por una parte me congratulo por ello, pero me entristece que esos testimonios me los dirijan a mí. Me duele que no los publiquen aquí, que es dónde de verdad serían estimulantes y esperanzadores para todos cuantos estamos preocupados y concernidos por este grave problema que es la psiquiatría actual.

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