Cargando...

Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Reflexiones del Dr. Javier Álvarez sobre el “trastorno bipolar”

BIPOLARIDAD MONOPOLAR O LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

¿Por qué el cambio conceptual de psicosis maníaco/depresiva a trastorno bipolar ha supuesto tal aumento de la prevalencia de este diagnóstico que, sólo en España, hemos pasado de 250.000 a 1.300.000 personas afectadas?

El trastorno bipolar se llamó psicosis maníaco/depresiva hasta el año 1980, y viene determinada por una sucesión de fases depresivas y fases maníacas que alternan entre sí en número variable a lo largo de la vida del sujeto. Enfermedad o no, estos cuadros clínicos entrañan, el primero un enorme sufrimiento que en ocasiones lleva al sujeto al suicidio, y el segundo graves problemas de relación con el entorno los cuales frecuentemente terminan con la reducción forzosa y el ingreso psiquiátrico involuntario de esa persona.

Jaspers describe así la melancolía pura:

Su núcleo lo constituye una tristeza tan profunda como inmotivada, a la que se agrega una inhibición de todo el acontecer psíquico, que se vive de modo muy doloroso. Todos los movimientos instintivos están inhibidos, el enfermo no siente placer por nada. El impulso disminuido para el movimiento y la actividad se convierten en inmovilidad completa. No toma ninguna decisión, no es iniciada ninguna actividad. Las asociaciones no están a su disposición. Al enfermo no se le ocurre nada, se queja de su memoria profundamente caída, siente su incapacidad de rendimiento y lamenta su insuficiencia, su insensibilidad, su vacuidad. Su profunda tristeza le hace aparecer el mundo gris, indiferente y desconsolado. De todo lo que ven y sienten estos enfermos extraen lo desfavorable, lo desdichado. En el pasado han tenido muchos motivos de culpa (autorreproches, ideas de pecado), el presente sólo les ofrece desgracias y el porvenir aparece espantoso ante ellos.

La descripción de la manía pura, también según Jaspers, es:

Está caracterizada por una alegría y una euforia originaria, sin motivo, desbordante; por una alteración del funcionamiento psíquico en la dirección de la fuga de ideas y del acrecentamiento de las posibilidades de asociación. El sentimiento de placer en la vida, coincide con el aumento de todas las excitaciones instintivas: acrecentada sexualidad, acrecentado instinto de movimiento; la verborrea y el impulso de actividad se elevan, del mero comportamiento vivaz, a estados de excitación. El curso ideo-fugitivo de la vida psíquica hace, en verdad, iniciar vivamente todas las actividades, pero también interrumpirlas y variarlas rápidamente. Todas las excitaciones apremiantes y las nuevas posibilidades desvían al enfermo. Las asociaciones abundantes a su disposición, llegan de forma espontánea y sin ser provocadas y le hacen ser chistoso e ingenioso, pero la imposibilidad de mantener una tendencia determinante le hace ser al mismo tiempo superficial y confuso. Se siente corporal y espiritualmente muy sano y vigoroso. Todo es brillante, todo es del mejor modo posible.

Por tanto, se trata de cambios muy evidentes en todo el bio/psiquismo de la persona, los cuales a menudo son repentinos y casi siempre inmotivados e incomprensibles hasta para el propio sujeto que los experimenta. Todo inclina a pensar que durante esos episodios el sujeto se encuentra en un estado de consciencia diferente al ordinario.

La psicosis maníaco/depresiva, aunque en algún caso parece tener un motivo desencadenante, la mayoría de las veces aparece sin causa conocida que permita explicarla. Se considera, pues, un trastorno idiopático (de origen desconocido) y constitucional, es decir, ligado al temperamento de ese sujeto y, por ello, de carácter recurrente: con fases maníacas y melancólicas que recurren sucesivamente.

Pero en 1980 el DSM-III hizo dos cambios muy significativos respecto a este trastorno:

1. En primer lugar, sustituye el nombre de trastorno maníaco-depresivo por la denominación trastorno bipolar.

2. En segundo lugar, introduce una importante modificación en los criterios diagnósticos, haciendo posible que se pueda aplicar esa etiqueta a personas que han tenido solamente una fase maníaca.

Ahora bien, una fase maníaca puede ser debida a toda una serie de causas bien conocidas. Es decir, hay muchas fases maníacas que son reactivas a una causa determinada y concreta y que no pueden por tanto ser consideradas constitucionales ni recurrentes. Por ejemplo, una fase maníaca puede obedecer a un aumento de la hormona tiroidea (tirosina) en sangre, de tal modo que en cuanto se corrige ese exceso de tirosina se controla la manía y ésta no vuelve a aparecer nunca más.

Pero a menudo las causas que pueden dar lugar a una fase maníaca no son detectables hasta mucho tiempo después de la aparición de la fase maníaca en cuestión. Por ejemplo, es relativamente frecuente que la primera manifestación de una enfermedad neurológica como la esclerosis en placas sea una fase maníaca, sin que aparezcan síntomas neurológicos que permitan hacer el diagnóstico de la esclerosis hasta pasados meses o incluso años.

Pues bien, ¿qué ocurre con esa persona conforme a los criterios diagnósticos introducidos por el DSM-III? Pues sencillamente que, al tener una fase maníaca de origen aparentemente desconocido, es diagnosticada de trastorno bipolar. Es decir, se le ha aplicado una etiqueta que entraña un padecimiento constitucional que le afectará a lo largo de toda su vida en forma de recurrencias depresivas y maníacas. O sea, se le ha endosado un trastorno de por vida al que, como veremos luego, hay que aplicarle el correspondiente tratamiento farmacológico de por vida.

Cuando dos años más tarde la esclerosis dé la cara y se compruebe que esa fase maníaca tenía su origen en esa enfermedad neurológica, lo único que puede hacer el psiquiatra ese día es decir: “¡ah, se siente!”

Téngase en cuenta que las causas que pueden dar lugar a una fase maníaca son tan numerosas y variadas que la mayoría de las fases son reactivas y no constitucionales. Pero tal y como acabamos de explicar muchos de esos episodios reactivos son diagnosticados como trastorno bipolar. Es este hecho el que explica que de un 0,6% de personas que padecían psicosis maníaco/depresiva en el año 1980 hayamos pasado al 3% de de la población con trastorno bipolar en la actualidad. Es decir, sólo en España hemos subido de 250.000 personas con este diagnóstico hace 35 años a 1.300.000 a día de hoy.

Finalmente, hay que recordar que además a todas esa personas así diagnosticadas se les recomienda insistentemente que “deben tomar medicación de por vida”, otra norma que se ha ido introduciendo progresivamente a lo largo de estas últimas décadas, pues los textos clásicos de psiquiatría de los años 80 hablaban de un tratamiento de mantenimiento de… ¡alrededor de cuatro meses!

Espero que el lector haya comprendido por qué un servidor se niega a usar el concepto y los criterios diagnósticos del trastorno bipolar y prefiere seguir usando, cuando no le queda otro remedio, los de la psicosis maníaco/depresiva.

To Top

POST RELACIONADOS

12 comentarios
  1. Estimado doctor: Permítame esta licencia porque el saber y conocer de su trabajo ha sido para mí casi providencial. Acudí hace una semana a una conferencia de Josep Pamies y allí oí hablar por primera vez de usted y su fundación.
    Soy madre de una joven maestra que lleva más de seis años diagnosticada de un trastorno bipolar grado 1 (creo que esa es la denominación). En este tiempo ha sufrido cuatro crisis depresivas profundas con dos intentos de autolesión. La única solución que la medicina, llamémosle, tradicional le da es tratamiento de Litio de por vida.
    Al leer su artículo creo entender que en el concepto de una nueva psiquiatría podría haber otro tipo de solución ante estos casos. Me niego a pensar que mi hija, para poder desarrollar su vida profesional, social, familiar… tenga que estar tomando algo, por otro lado entiendo que nada inocuo, de por vida.
    Gracias por su gran iniciativa; por ser.

    María Concepción

    1. Gracias, Mª Concepción, por su mensaje. Muchas personas nos hacen llegar comentarios como el suyo y nos llena de alegría que el mensaje de Nueva Psiquiatría esté llegando de manera tan positiva a tanta gente. Entre todos y todas estamos tejiendo ese cambio tan deseado y necesario.

  2. Estoy de acuerdo con todo lo que dice. El problema lo tiene mi hijo y hasta hace aproximadamente unos 8 años no le dieron un diagnostico. Este fue el de que padecia de bipolaridad y T. L.P. Despues de episodios distintos y varias crisis , fue ingresado en 3 ocasiones voluntariamente puesto que su unico afan es estar bien . Ni que decir tiene que no estoy de acuerdo como le estan tratando, creo que es muy importante una terapia y menos medicacion, pero…..el sistema esta como esta y las terapias son privadas . No todos podemos costearlas, por eso es importante y urgente una reforma psiquiatrica. Siga por favor en su empeño y no decaiga .

  3. Gracias, Marisa. Seguiremos en el empeño por personas como su hijo y por muchas otras que están sufriendo el daño del sistema psiquátrico sin encontrar salida. Queremos ayudar a que toda esa gente encuentre una salida válida.

  4. querido doctor Alvarez
    soy nueva en esta página y he quedado sorprendida de sus criterios.
    estuve unos 20 años con tratamiento antidepresivo, con muchas recaídas y algun delirio.
    en una crisis maníaca me ingresaron unos pocos días y el diagnostico fue trastorno bipolar.
    Mi sorpresa y disgusto fueron enormes, pero cuando lo asumí pensé “menos mal, lo que me pasa tiene nombre”, me pasa todo por una enfermedad; pues sufrí mucho con mis depresiones y no entendía por qué. Me recetaron litio y venlafaxina.ya hace unos 9 años y mi vida ha cambiado mucho. No he tenido ninguna oscilación de ánimo. Mal genio, si, ya tocaba.
    Soy una persona antimediación, me cuesta mucho tomarme un gelocatil, por lo cual medicarme al principio fue duro. No sé si dejando la medicación seguiria estable, pero el pánico o me deja probarlo. Mi psiquiatra no es partidario de rebajarme la venlafaxina por mi tendencia a la depresión., pero lo probaremos en enero. Curioso es que desde que tomo litio, no han aparecido más síntomas.
    Mi pregunta es, como se sabe el tiempo que necesitamos la medicación?
    ¿Por qué hay afectados que la dejan y en poco tiempo recaen?
    ¿Con la edad va reduciendo la posibilidad de nuevas crisis? tengo 58 años. y ahora ya sin estres laboral.
    Mi ignorancia quizá es la causa por la cual me hago tantas preguntas, cómo puedes no tomarte medicación con tanto miedo a recaer?..
    en cuanto al sistema, es muy muy deficitario, poco personal y distanciado.
    Para otras enfermedades los controles son más a menudo y más respetuosos.
    Personalmente a veces me siento mal en las consultas, pues hay pacientes que estan muy mal y me incomoda pensar que puedan tener tan poco atención.
    un saludo y mucha fuerza para seguir luchando

    gracias

    1. Comienza usted preguntando: “¿cómo se sabe el tiempo que necesitamos la medicación?”. Hay diferentes opiniones respecto. Dicho esto, le puedo asegurar que cuando yo empecé a estudiar la psiquiatría —contrariamente a la idea que se ha generalizado hoy— nadie hablaba de tratamientos farmacológicos de por vida para ningún trastorno psiquiátrico. Estoy hablando de los comienzos de la década de los setenta.
      Concretamente en el caso del trastorno bipolar, que es el diagnóstico que tiene usted, los libros de texto más prestigiosos por entonces —por ejemplo, el Henri Ey— hablaban de que, una vez desaparecidos los síntomas, el tratamiento de mantenimiento de la fase maníaca o de la fase depresiva debería durar en torno a cuatro meses. Al cabo de ese tiempo se suspendía la medicación y la misma no se restauraría hasta que apareciese un nuevo episodio de enfermedad.
      Conforme a este criterio algunos pacientes han estado con medicación sólo cuatro meses pues nunca más han vuelto a tener una recurrencia maníaca o depresiva y, por tanto, no han tenido necesidad de volver a tomar el tratamiento nunca más.
      En otros casos las fases maníacas y depresivas recurren a tras dejar la medicación. Cuando esto sucede nada más suspender el tratamiento hay que pensar que nos hallamos, no ante una nueva fase del trastorno bipolar, sino ante el síndrome de deprivación o abstinencia que hace el organismo al faltarle el fármaco al que estaba habituado. Lo que procede en este caso es, o bien pasar ese síndrome de abstinencia a pelo, o bien ayudar a esa persona dándole durante unos días algún medicamento que le disminuya la ansiedad y le ayude a dormir bien.: si duerme bien y está tranquilo cuatro o cinco días el síndrome de abstinencia desaparece.
      Un caso bien distinto es cuando la recurrencia se produce, por ejemplo, cinco años después de haber dejado el tratamiento. Aquí no cabe ya la interpretación de un síndrome de abstinencia y hay que pensar que nos hallamos ahora ante una nueva recurrencia del trastorno bipolar. El procedimiento en este caso sigue siendo prácticamente el mismo que empleamos tras el primer episodio: tratamiento hasta que desaparezcan los síntomas y cuatro meses más de mantenimiento y luego suspender la medicación. Si acaso, y puesto que se trata de un segundo episodio, en vez de cuatro el tratamiento de mantenimiento se puede alargar a seis meses.
      Hay casos, ciertamente pocos, en los que cada vez que probamos a quitar la medicación hay una recaída: ¿qué hacer entonces? En principio es sencillo: se prueba a quitar el tratamiento tantas veces como haga falta hasta que quede claro que esa persona no puede estar sin medicación pues cuando no la toma acaba apareciendo una recaída. Son estos pocos casos los que requieren un tratamiento farmacológico a largo plazo y en ocasiones, de por vida.
      ¿Cómo puedes no tomarte medicación con tanto miedo a recaer?”, pregunta usted. Esta cuestión es de gran relevancia para NUEVAPSIQUIATRÍA ya que el principal objetivo de esta Asociación es que las personas afectadas por un problema psiquiátrico se empoderen de dicho problema y, de ese modo, afronten y decidan por ellas mismas las soluciones que le van a dar al mismo. El primer paso para el empoderamiento es transmitir al sujeto diagnosticado, en este caso diagnosticado de trastorno bipolar, que su problema no es tan grave, ni mucho menos, como se lo ha pintado su psiquiatra. Que sepa que casi nunca va a ser un problema de por vida, que sepa que casi nunca va a necesitar tratamiento de por vida, que sepa y tenga bien claro que lo más probable es que podrá recuperarse completamente y seguir haciendo una vida completamente normal. El paciente tiene que tener muy claro que son muy, muy pocos los casos en los que las recaídas se repiten una y otra vez, y son sólo esos pocos casos los que necesitan medicación de forma ininterrumpida y durante mucho tiempo.
      Nos hemos limitado a responder a las preguntas que usted ha formulado, todas ellas sobre la medicación. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que el tratamiento del trastorno bipolar sea exclusivamente farmacológico.
      Confiamos en que esta información le haya sido de utilidad.

  5. Buenas tardes Dr.,
    he leido en su último comentario que “Eso no quiere decir, ni mucho menos, que el tratamiento del trastorno bipolar sea exclusivamente farmacológico.” ¿Podría indicar cuáles son las alternativas que existen a la medicación farmaceutica? ¿Hay alguna planta medicinal o remedio que nos ofrezca la natura para poder tratarlo y, sobretodo, prevenirlo una vez ya se ha experimentado?
    Muchas gracias por sus aportaciones!

  6. Hola doctor Alvarez. He leido lo anterior y su planteamiento positivo y estoy de acuerdo como “paciente” del sindrome bipolar maníaco depresiva, que realmente hoy a penas no tomo nada y Soy Consciente de las emociones incluso de como se crearon y mis vivencias, asi como herencia bioneurogenética de mis ancestros, entre los que hubo esclerosis, epilepsia, enfermedades “mentales”, que entonces no se conocían, pero no creo haber leido mas concretamente la metodología y sistema de curación o sanación que usted trabaja, generalizando, aunque cada caso merezca su personalizada estrategia. Dejo tan solo este resumen de mi vivencia: ¿Genialidad o locura?, a un paso infinitesimal una de la otra. Solo mi Esencia Divina pone LUZ y Amor en la tragedia y abre todas las puertas que creí cerradas hasta el suicidio o la tortura. Un saludo afectuoso Ana Alcalde

    1. Buenos días, Ana.
      Ante todo, yo no propongo ningún “sistema de curación o sanación”, porque no lo conozco ni lo tengo. Probablemente la sanación de una persona, es decir que se sienta realizada y en paz consigo misma, sea un proceso -un largo proceso personal- que nadie puede llevar a cabo por otro.
      En segundo lugar, cada vez que leo un comentario como el suyo no puedo dejar de sorprenderme y alegrarme por la gente maravillosa que se concita en torno a NuevaPsiquiatría.
      Un saludo muy cordial,
      Javier Álvarez

  7. Hola! Un artículo muy interesante! A mí me han dado dos manías, una al tomar un tratamiento para dejar de fumar llamado champix y otro por culpa de tofranil. Pero durante estos siete años que llevo de diagnostico casi no me he movido de la depresión. Podría ser que simplemente mi cuerpo reaccione a los antidepresivos fuertes y que los antipsicóticos me produjeran depresión? Gracias de antemano.

    1. Buenas tardes Bita.
      Es difícil responder a tu pregunta, máxime sin tener apenas datos. Las dos fases de manía de las que hablas pueden haber sido debidas al Champix, un agonista del receptor nicotínico de la acetil-colina que, cuyo uso puede dar lugar a fases maniformes. Lo mismo cabe decir del anafranil por su efecto adrenérgico. Pero también puede ser que esas dos fases maníacas sean debidas a otras razones.
      Creo que lo más correcto es que comentes este problema con tu psiquiatra, especialmente el hecho de “no moverte durante tanto tiempo, pues sin conocer bien todos los datos de tu proceso es difícil dar una respuesta más específica.
      Un saludo cordial,
      Javier Álvarez

Escribir un comentario