Asociación Nueva Psiquiatría · Por un nuevo modelo en el sistema de salud mental

GRUPOS ABIERTOS TERAPÉUTICOS (GATs)

La principal herramienta de trabajo de NUEVAPSIQUIATRÍA son los grupos de personas que se reúnen periódicamente para trabajar por el cambio de psiquiátrico que NUEVAPSIQUIATRÍA se ha propuesto como finalidad primordial. Hemos denominado estos grupos Grupos Abiertos Terapéuticos (GATs) en atención a sus características definidoras, a saber:

A diferencia de los Grupos de Ayuda Mutua (GAMs) clásicos —que está reservados exclusivamente para “iguales”, es decir, sólo para sujetos que comparten un diagnóstico psiquiátrico o sólo para familiares de personas diagnosticadas— los GATs son grupos abiertos a todos los que están concienciados y se esfuerzan por el cambio psiquiátrico, muy especialmente los afectados, los familiares pero también los profesionales que trabajan en el sistema actual y que se encuentran insatisfechos con su modo de funcionamiento. Están además abiertos a todas aquellas otras personas cuyo trabajo guarda una relación estrecha con la salud mental como son profesionales de la enseñanza, profesionales de la comunicación, entrenadores o asesores personales, consejeros, terapeutas complementarios y ,en general, todas aquellas personas sensibles a esta problemática.
Por su naturaleza abierta son grupos de relación estrictamente horizontal, de tal modo que se respetan, valoran y tienen en cuenta los conocimientos, experiencias y aportaciones de todos los miembros del grupo, sin que éste tenga previa adherencia ni predilección por ninguna hipótesis o teoría. De hecho NUEVAPSIQUIATRÍA pone en tela de juicio todas las teorías o hipótesis empleadas por la psiquiatría desde sus inicios hasta la actualidad.

Con la información adquirida en el GAT los diferentes miembros del grupo van adquiriendo el empoderamiento que le corresponde a cada uno de ellos, de tal modo que todos se responsabilizan y se hacen cargo de la parte del problema que les compete para de ese modo promover el cambio psiquiátrico.

Son grupos articulados en una estructura estable que los interrelaciona a todos ellos a fin de que se pueda alcanzar una masa crítica suficiente para determinar un cambio de modelo asistencial en psiquiatría.

A día de hoy existen ya GATs en las provincias de León, Badajoz, Barcelona, Tarragona, Madrid, Zaragoza, Alicante, Lleida, Bizkaia, Pontevedra, Gipuzkoa, Córdoba, Granada, Sevilla y Almería.

De la dinámica de estos grupos hemos aprendido ya:

  • El cambio psiquiátrico no puede provenir más que de la unión de usuarios, familiares y profesionales de la red psiquiátrica descontentos con el sistema y otras personas concienciadas de este grave problema.
  • La conveniencia de poner en cuarentena todas las hipótesis psiquiátrica y más concretamente la necesidad de superar la actual predominancia del modelo médico con la consiguiente consecuencia: ajustar los tratamientos farmacológicos a los casos, dosis y períodos de tiempo estrictamente necesarios.
  • La importancia de transmitir un mensaje más optimista respecto a la evolución y pronóstico de los llamados trastornos psiquiátricos que el que hasta ahora viene dando la psiquiatría tradicional.
  • No se tiene suficientemente en cuenta la participación de la familia en el problema, ni tampoco el sufrimiento familiar.
  • El empoderamiento del usuario y del familiar tiene un doble frente: ante sí mismo y frente la estructura psiquiátrica.

El GAT ha de reunir además las siguientes características o condiciones:

  1. Compromiso de apoyo mediante el cual todos y cada uno de los miembros del GAT están dispuestos a prestarse entre ellos el soporte que necesiten en cada momento. En efecto, son muy frecuentes los casos en los que un miembro se encuentra en tal situación de soledad y rechazo que requiere compañía y ayuda para afrontar gestiones que resultan imprescindibles para que pueda iniciarse un cambio: por ejemplo, acompañarlo a la entrevista con su psiquiatra o con cualquier otro profesional del Equipo de Salud Mental, para que éste pueda tener una información complementaria a la que suministra el paciente, llevar acabo determinada gestión en su Centro de Acción Social correspondiente, etc.
  2. Continuidad y compromiso de asistencia: para que esta relación grupal adquiera valor exige un mínimo de continuidad y en este sentido los miembros que deciden asistir a un GAT han de hacerlo por lo menos durante seis meses.
  3. Confidencialidad: de cuanto antecede se desprende la necesidad de una confidencialidad absoluta que ha de ser equiparable a la que exige, por ejemplo, la relación profesional abogado-cliente.