Asociación Nueva Psiquiatría · Por un nuevo modelo en el sistema de salud mental

Psiquiatría, locura y sociedad – Laura Martín López-Andrade

Charla de Laura Martín López-Andrade, que desde el año 2013 ejerce como psiquiatra en el Centro de Intervención Comunitaria, equipo dependiente del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.

Algunas de las reflexiones de Laura Martín en este vídeo son las siguientes:

La locura es un modo de estar en el mundo. Muchas veces, este modo es el mejor posible para esas personas y los psiquiatras debemos ayudarlas a generar su propio modo de estar en el mundo sin que implique “estar enloquecido”.

El campo de la psiquiatría es el “campo del alma” y las preguntas que un psiquiatra debería hacer a una persona son del tipo “qué necesita” o “de qué sufre” para acercarse así a la parte individual de esa persona.

Los psicofármacos son sólo un medio, no son un fin, y por tanto deben ser siempre consensuados con el paciente.

[desde el Centro de Intervención Comunitaria] lo que intentamos es que los profesionales nos adaptemos a las necesidades de la persona, y no que ellos tengan que adaptarse a lo que nosostros creemos saber que necesita.

Intentamos sustituir el tratamiento por el trato. Ese trato debemos hacerlo en la comunidad, en la sociedad.

Los profesionales de la salud mental no sabemos nada, es el saber de la locura el que debe de guiar el nuestro.

 

Este artículo tiene 6 comentarios

  1. Deduzco que esta joven profesional trata de hacernos pensar en algo diferente de lo habitual, no solo tratar de aprender de la enfermedad del paciente, sino tratar de comprenderlo, estar a su lado y conseguir que te abra su alma para poder ayudarlo a ser feliz y a saber vivir en este mundo regido por el interés propio y el materialismo tan deshumanizados que margina a enfermos catalogados de locos, siendo muchos personas más despiertas, receptivas y sensibles que cualquiera de nosotros.

    1. A los pacientes psiquiátricos, la sociedad, tiende a no relacionarse social-mente con ellos. Poco a poco se van quedando atrás y por consiguiente terminan siendo unos marginados. Estoy de acuerdo con el punto de vista de la doctora. El mensaje que necesitan es de ayuda, de comprensión, de complicidad intentar entenderlos, y no confundirlos evitando de esta manera que puedan llegar a elegir un camino equivocado,

  2. Hace 35 años que me dedico a la psiquiatria, lo que se plantea como ideas originales son las que muchos venimos sosteniendo y defendiendo desde hace tanto tiempo,pero los intereses mercantilistas no permiten la expamsiòn de ese pensamiento.El paciente,no es paciente ,es un ser humano doliente,sufriente y el que no pueda ser empàtico que se dedique a otra profesiòn

  3. Me agrada muchísimo poder tener nuevamente contacto con sus planteamientos. Hace tiempo que los seguía, pero hubo una interrupción en la comunicación. Creo que están haciendo muy buena labor.

  4. Muy interesante la charla de Laura. Ahora, me gustaría comentar mi experiencia personal.

    A finales de 2003 fui diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Realmente tuve un brote psicótico que se prolongo durante seis días y culminó con una autolesion. El psiquiatra que me diagnostico solo habló conmigo una vez y unos breves minutos. En realidad mi delirio fue místico religioso y no paranoide, pero allí estaba y está su diagnóstico.

    Nunca antes habia tenido síntomas de psicosis y nunca mas volví a tener un brote.

    Me recetaron Ziprexa y desde el comienzo con esta medicación tuve deseos de suicidio. Le pedí a mi psiquiatra que me cambiase la medicación porque nunca antes había tenido depresiones ni deseos de morir, sospeche de esta medicación. Pero la psiquiatra de la seguridad social solo me daba antidepresivos que de nada sirvieron, probé unos siete diferentes.

    Dos años y medio después de comenzar con el Ziprexa lo dejé porque la depresión era insoportable, además había engordado quince kilos. A la semana de dejar el Ziprexa me recuperé totalmente, los deseos de morir desaparecieron.

    Estuve bien, sin tomar medicación, hasta 2013, año en que fui internado no por un brote psicótico sino a raíz de una denuncia de mi propio padre. Vivía con mi madre, que estaba comenzando a sufrir sintomas de alzheimer y yo no lo sabia. Discutíamos bastante y un dia me enfadé mucho y tiré dos cuadros que eran suyos, cuadros sin valor material que habia recibido de dos de sus clientes. Uno de los cuadros era esperpentico, hecho que ella reconocía, y el otro era una naturaleza muerta con un cuchillo en primer plano. El problema es que yo soy artista, y me disgustaba no que tuviese esos cuadros sino que me obligara a verlos colgadosen el salón que compartiamos. El caso es que mi padre, que no vivia con nosotros, al saber que yo habia eliminado esos cuadros llamo a los mossos de esquadra y les dijo que yo era un psicotico fuera de control y que temia que incendiara la casa, es decir, pura paranoia de mi padre quenada tenia que ver con la realidad. Asi, a la mañana siguiente despues de deshacerme de los cuadros aparecieron los mossos en mi dormitorio y me llevaron detenido. Fue inútil intentar explicar lo ocurrido porque existía un diagnóstico previo de esquizofrenia paranoide y mi palabra, claro está, no era de fiar.

    Me internaron como “agudo”. Me dieron una dosis alta de Zeldox aunque, previamente, pasé por un juez muy desagradable que tampoco me dejó explicarme por mas tranquilo que yo estuviera y también por dos psiquiatras latinamericanos muy jovencitos que me dijeron mas o menos lo mismo que el juez, que yo había acabado con dos cuadros que no eran de mi propiedad…

    Está claro que lo que hice no estuvo bien pues los cuadros no eran mios, pero también está claro que un acto de puro cabreo no es lo mismo que un brote psicótico. Si yo no hubiera tenido el diagnóstico previo los mossos jamás me hubieran detenido.

    El Zeldox me produjo muy pronto ACATICIA. Pero nadie de los psiquiatras que me veían conocía la acaticia… Me diagnosticaron ataques de ansiedad y fui tratado con diferentes ansiolíticos aunque yo les decia que no era ansiedad… Y así durante nueve meses hasta que una chica psicóloga en un grupo de apoyo que estaba haciendo me dijo que lo mio era acaticia. Entonces me cambiaron la medicación por Abilify.

    Hace seis meses comencé a tener fuertes síntomas de fibromialgia. Mi medico me diagnostico polimialgia reumatica. Yo no me creí este diagnostico y pedí una analítica muy completa. Finalmente lo que tenia era un deficit grave de vitamina D que da los mismos síntomas que la fibromialgia. Mi actual psiquiatra, al conocer mis síntomas, simplemente me dijo que habia que aumentar, hasta el limite permitido, la dosis de Abilify. En ningún caso se planteó que mis síntomas no fuesen psicosomaticos. Y otra vez los psiquiatras se equivocaban. Otra vez en el error.

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