Asociación Nueva Psiquiatría · Por un nuevo modelo en el sistema de salud mental

Reflexiones del Dr. Javier Álvarez sobre la esquizofrenia

¡ESQUIZOFRENIA DELENDA EST! ¡HAY QUE DESTRUIR LA EDSQUIZOFRENIA!

¿Por qué insistimos en que la esquizofrenia debe desaparecer, y no sólo el nombre sino el concepto mismo?

1º Porque ya la proposición inicial sobre esta supuesta entidad clínica, hecha por Bleuler en 1912, era muy criticable por su vaguedad. De hecho incluía cuadros tan diferentes que el psiquiatra suizo no hablaba de una sola esquizofrenia sino de “el grupo de las esquizofrenias”. Dentro de ese grupo se encontraba, por ejemplo, la esquizofrenia catatónica. Pues bien, ¿qué ha pasado con este tipo de esquizofrenia, el cual hoy apenas se diagnostica? ¿Por qué no hay ya esquizofrenias catatónicas? ¿Será cierto que esa alteración de la motilidad que se denomina catatonía no tiene nada que ver con la esquizofrenia, como proponen cada vez más autores? ¿Habrá que concluir entonces que ese tipo de esquizofrenia nunca existió y fue tan sólo una conjetura de Bleuler?

2º Con los numerosos cambios que fueron introduciéndose en las sucesivas ediciones del DSM la ya poco creíble concepción de Bleuler quedó completamente desvirtuada. Así, Bleuler postulaba que había cuatro síntomas primarios o fundamentales en la esquizofrenia: alogia, aplanamiento afectivo, ambivalencia y autismo, siendo estos síntomas primarios los que evolucionan mal y los que por tanto le confieren un mal pronóstico a esa entidad clínica: según Bleuler se deterioran el 33% de las personas con esquizofrenia. Pero para hacer el diagnóstico de esquizofrenia según el DSM ya no se requiere ninguno de esos cuatro síntomas fundamentales. Actualmente basta con que aparezcan los síntomas que se consideraban secundarios o accesorios, a saber: ideas delirantes y alucinaciones. Ahora bien, las alucinaciones y las ideas delirantes son producciones psíquicas muy comunes, que pueden ser debidas a muchas razones y que además remiten fácilmente y, por tanto, caso de que las queramos considerar esas manifestaciones psíquicas como una enfermedad, sería siempre de buen pronóstico. Es decir, hoy muchos jóvenes están siendo diagnosticados de esquizofrenia sin que para nada tengan el cuadro que para Bleuler entrañaba un mal pronóstico.

3º Pese a los muchos miles de millones de dólares gastados en buscar las bases biológicas de la esquizofrenia, a día de hoy ¡seguimos sin tener un solo marcador biológico de esta supuesta enfermedad! Ni anatómico, ni genético, ni de neuroimagen, ni bioquímico… ¡ninguno! Por tanto es lícito pensar que quizá estamos buscando una enfermedad que no existe.

4º Digan lo que digan algunos psiquiatras, el diagnóstico de esquizofrenia es por sí mismo portador de un rechazo social tan intenso que invalida por completo a quien se le ha adjudicado. Este concepto se sigue asociando con comportamientos imprevisibles y peligrosos que requieren una vigilancia y un control (farmacológico) de por vida. Y los psiquiatras, en su inmensa mayoría, no sólo son los primeros en mantener esta creencia, sino que se la transmiten así a los familiares del diagnosticado.

Por todo ello creemos que lo mejor y lo único que se puede hacer con la esquizofrenia es: ¡delenda est!… ¡arrasar este concepto para que cuanto antes pase al olvido!

Este artículo tiene 2 comentarios

  1. Estoy de acuerdo con todo.
    Mi hijo está diagnosticado de esquizofrenia y está tomando un fármaco antipsicótico (Invega)
    Estudio a diario el comportamiento de mi hijo y cada vez me convenzo más de que debe haber una alternativa a los fármacos acompañada de un tratamiento psíquico específico.
    El problema está en que no se sabe a ciencia cierta cuál es ese tratamiento alternativo y lo que es más importante y difícil: dónde y quién se responsabiliza de ello.
    En mi vida profesional he asistido a algunas reuniones y entrenamientos y recordaré a un buen directivo que siempre decía que se puede criticar algo con toda la razón del mundo, pero al mismo tiempo siempre se debe dar una alternativa válida y factible. Y estoy muy de acuerdo con ello, porque sino no se da una alternativa viable, puede dar lugar a una terrible frustración y desesperación.

    1. Lo que proponemos desde la Asociación no es tanto un tratamiento alternativo sino un planteamiento diferente de qué es la enfermedad mental y cómo abordarla desde una perspectiva más humana y personalizada, a diferencia de lo que ofrece el sistema psiquiátrico. Existe mucha información sobre nuestro planteamiento y posibles recursos en esta web y en la página de facebook de la Asociación. También puede acercarse a alguno de nuestros grupos y conocernos personalmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *