Asociación Nueva Psiquiatría · Por un nuevo modelo en el sistema de salud mental

Sobre el cambio de paradigmas

Los especialistas en Marketing, buenos conocedores de la conducta, dicen que no hay nada más difícil de cambiar que una costumbre, y la tradición popular afirma que ‘más vale malo por conocido que bueno por conocer’.

A quienes ejercen día a día la psiquiatría y son capaces de ver sus límites y deficiencias puede escandalizarles la resistencia al cambio, pero no más que a quienes dedican su vida a las personas empobrecidas: en todo momento ven que bastaría que parte de lo que sobra a los ricos llegase a manos de los más pobres para acabar definitivamente con esta injusticia. No se hace frente a las deficiencias de la psiquiatría, ni de ninguna otra rama de la medicina, ni de ninguna ciencia… ni de nada. No es por tanto excepcional ni extraño que NUEVAPSIQUIATRÍA se encuentre con ‘la resistencia’.

Todos los cambios de paradigmas que se han producido a lo largo de la historia han trascendido la voluntad y los planes de quienes los persiguieron. Contra este aparente pesimismo, la antropóloga Margaret Mead afirma: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado”.

La mayor fortaleza de la resistencia al cambio no es específica, sino genérica: en nuestro tiempo los médicos se han convertido en prescriptores de medicamentos. Todo el sistema de sanidad está organizado en torno a esta relación de oferta y demanda: quienes buscan sanar esperan que las pastillas lo resuelvan todo; quienes administran la salud no tienen tiempo sino para hacerles caso.

‘La salud es lo primero’. El miedo a la enfermedad y a la muerte es el más básico de todos. Por tanto, la mayor fuente potencial de negocio. Si pasar del geocentrismo al heliocentrismo llevó a muchas personas a la hoguera, cuestionar lo que casi nadie quiere que sea cuestionado suele conducir a esa otra forma de hoguera que es la marginación y el desprecio.

No serán tampoco ‘los pacientes’ psiquiátricos o psiquiatrizados quienes encabecen ningún cambio: un amplio porcentaje de los mismos están encantados con sus diagnósticos, por mil motivos, entre ellos uno tan importante como el de la identidad: hay un foro para ‘bipolares’ en español donde los administradores y un grupo de fanáticos ridiculizan y censuran a cualquiera que se atreva a cuestionar lo más mínimo. La enfermedad es su religión; el DSM es su biblia.

Podemos imaginar dos futuros muy distintos:

– En uno de ellos, la psiquiatrización ha vencido: el DSM VI ofrece las pautas para diagnosticar de algo al 100% de la población, es decir, para crear el mercado universal de los psicofármacos. ‘Un mundo feliz’, de Huxley, habla de algo semejante. El pensamiento único es el único pensamiento: a quien cuestione cualquier doctrina establecida le pondremos una camisa de fuerza (por su propio bien, por supuesto).

– En otro de ellos… puede haber sucedido cualquier hecho inesperado, lo suficientemente relevante como para hacer girar la mirada de un número suficiente de personas: seguramente una minoría de psiquiatras con mayor sentido autocrítico, algunos pacientes disconformes… sabe Dios lo que nos espera.

No es triunfo menor, mientras tanto, jugar esta partida del lado de quienes están prisioneros: o desde la complicidad y la indiferencia añadimos ladrillos al muro de la soledad y del olvido, o desde el valor y la insistencia eliminamos uno a uno los barrotes de la celda.

J. L.

RESPUESTA DE NUEVAPSIQUIATRÍA:

Al respecto de la hiperia como posible nuevo paradigma, lo que a lo largo de estos años viene recurrentemente a mi mente es el lamento de Wolfgang Pauli, aplicado en este caso, no a la física, sino  a la psiquiatría: “Por el momento, la psiquiatría se encuentra terriblemente confusa. De cualquier modo, es demasiado difícil para mí y desearía haber sido actor de cine o algo parecido, y no haber oído hablar nunca de la psiquiatría.”

Por eso me parece muy estimable la reflexión con la que termina la exposición de J. L.: “No es triunfo menor, mientras tanto, jugar esta partida del lado de quienes están prisioneros.” Mantener en nuestras mentes este pensamiento positivo nos ayudará a aliviar la inevitable soledad que experimenta siempre todo corredor de fondo.

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