Asociación Nueva Psiquiatría · Por un nuevo modelo en el sistema de salud mental

Habitacion Luz

Testimonios de personas que han sufrido un ingreso psiquiátrico involuntario

La ley que regula el ingreso psiquiátrico no voluntario en España, además de inconstitucional, es vergonzante y miserable.

Hay muchas maneras de trabajar por el cambio del actual modelo psiquiátrico en España. El testimonio de las personas que han sufrido un ingreso forzoso es una de ellas. Incluso puede ser determinante para que se derogue esta ley y se sustituya por otra más aceptable, consiguiendo de ese modo que otras personas no tengan que pasar por lo que ellos pasaron.

Así pues, antes de detallar esa legislación y de hacer el análisis de la misma, sería muy interesante conocer la opinión de esas personas porque, además, es a partir de la información que ellos nos proporcionen como de verdad podremos comprender la desvergüenza que encierra esta ley.

Por ello pedimos desde aquí a cuantos hayan sufrido un ingreso psiquiátrico involuntario que se animen a contarnos su experiencia, haciendo constar —si lo recuerdan— los siguientes datos:

1º ¿El ingreso tuvo carácter normal o urgente? Es decir, ¿primero ratificó el juez el ingreso y luego fue usted ingresado o, por el contrario, usted fue ingresado y luego se avisó al juez?

2º ¿Opuso usted resistencia al ingreso hasta el punto de que fue necesario recabar la intervención de la policía u otras fuerzas de seguridad? ¿Cómo se sintió tratado por dichas fuerzas de seguridad?

3º ¿Fue necesario usar sujeción mecánica? Es decir, ¿fue usted atado? Alguien le informó de cuál era la razón o finalidad de esa sujeción mecánica?

4º En el transcurso de los cuatro primeros días del ingreso, ¿en algún momento se le inyectó a usted medicación intramuscular? Si la respuesta es afirmativa, ¿alguien le informo de por qué y para qué se le ponían esas inyecciones?

5º Si no fue examinado por un juez antes del ingreso, ¿recuerda haber sido entrevistado por algún juez una vez ingresado? ¿Puede decirnos en qué consistió ese examen o entrevista? Más concretamente, ¿el juez se identificó como tal?, ¿le hizo algunas preguntas?, ¿le dio alguna explicación a usted de la decisión que iba a tomar con respecto a su ingreso?

6º ¿Se le entregó a usted el acta del juez en la que constaba por escrito el fallo de que autorizaba su ingreso involuntario?

7º ¿Alguna persona —el juez, el psiquiatra, la trabajadora social, una enfermera o otra cualquier persona— le informó a de que podía usted interponer un recurso de apelación contra esa decisión del juez autorizando su ingreso no voluntario? En este sentido, alguno de los profesionales antes citados le ayudó a contactar con su abogado o con un abogado de oficio? Y todavía dentro de este apartado, ¿en algún momento alguien le dijo que su petición de contactar con un abogado para recurrir contra ese ingreso involuntario era una prueba más de su trastorno psiquiátrico, el cual le impedía a usted darse cuenta de que era un enfermo mental y por eso se empeñaba en recurrir el fallo del juez?

8º Aparte de lo ya reseñado, ¿se sintió usted vejado o maltratado de alguna otra manera?

Si usted ha sido ingresado en alguna ocasión en una unidad psiquiátrica en contra de su voluntad y cree que debe colaborar en el cambio de modelo psiquiátrico, envíe su relato a: colaboraciones@nuevapsiquiatria.es

Desde allí lo publicaremos en esta página web.

Este artículo tiene 5 comentarios

  1. Lo que recuerdo fue que quedé A-TE-RRO-RI-ZA-DA. Lo que pasó resuena para siempre en mi cabeza:

    Me encontré encerrada en una habitación en la que no había nadie y atada a la cama sin poderme mover. No tenía conciencia de lo que había pasado ni por qué me encontraba allí, así que asustadísima empecé a chillar y chillar. No apareció nadie y pensé que me habían secuestrado y que estaban haciendo algún tipo de experimento tenebroso conmigo….eso es lo que pensaba en un estado de pánico.

    Al cabo de un rato, que se me hizo eterno, entraron varias enfermeras y me dijeron que estaba en un hospital. Por supuesto me pusieron inyecciones y me sacaron sangre y en ningún momento me explicaron nada. Así pues, yo seguí con mi teoría de que me habían secuestrado y de que estaban haciendo experimentos conmigo. Porque de no ser así, ¿por qué me habían atado?

    Yo no paraba de preguntar por mis hijos y decía que los quería ver, que donde estaban y por supuesto que me soltaran. Las enfermeras me decían que no me podían soltar y que eso dependía de la psiquiatra. Y yo decía que la quería ver. Y seguía preguntando por mis hijos y diciendo que los quería ver.

    Aterrorizada, me dejaban sola en la habitación y yo percibía el tiempo como eterno. Viví un no -tiempo inmortal de terror. Esto es difícil de explicar, el tiempo no existe y toda esa carga de infinitud que percibía en esos momentos la viví de una manera espeluznante, pero eso es lo que sentí: un eterno terror, pánico y casi me quedé afónica de tanto gritar y gritar.

    En ningún momento fui informada de nada, ni vi a un juez y ni siquiera a ningún psiquiatra. Yo imagino que al resto de enfermos de un hospital les dejan estar con sus seres queridos para que les cuiden. Por eso, no entiendo por qué en el caso de los enfermos mentales sufrimos otro trato y no se permite la entrada de familiares durante varios días: esto me parece totalmente discriminatorio… ¡yo estuve desazonada sin poder ver ni una sola cara conocida en un estado de total indefensión!

    A los dos días o así me desataron y rodeada de otros enfermos completamente desconocidos, me pudieron visitar mis familiares pero dentro del estricto horario del hospital. Por lo menos me podía mover. En cuanto pude me acerqué al mostrador de información donde estaban las enfermeras y dije que yo quería irme a mi casa y que no quería estar allí y la enfermera me explicaba sin parar que no podía salir de allí que mi ingreso se había convertido en forzoso. Yo no entendía nada y solo pedía salir de allí.

    No hubo manera: me tuvieron allí un mes y yo solo podía ver a mis familiares en la hora de visita. En ningún momento me informaron de nada, ni siquiera la psiquiatra, ni juez, ni abogado ni nada me tocó aguantarme y pasarme allí un mes.

    1. Hasta aquí el testimonio de la paciente, el cual nos ayudará ahora a comprender mejor el artículo 763 de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero, que es el que regula los internamientos psiquiátricos no voluntarios.

      Se trata de una redacción aparentemente clara y sencilla pero que encierra una inmensa desidia:

      1.- El internamiento, por razón de trastorno psíquico, de una persona que no esté en condiciones de decidirlo por sí, aunque esté sometida a la patria potestad o a tutela, requerirá autorización judicial, que será recabada del tribunal del lugar donde resida la persona afectada por el internamiento.

      La autorización será previa a dicho internamiento, salvo que razones de urgencia hicieren necesaria la inmediata adopción de la medida. En este caso, el responsable del centro en que se hubiere producido el internamiento deberá dar cuenta de éste al tribunal competente lo antes posible y, en todo caso, dentro del plazo de veinticuatro horas, a los efectos de que se proceda a la preceptiva ratificación de dicha medida, que deberá efectuarse en el plazo máximo de setenta y dos horas desde que el internamiento llegue a conocimiento del tribunal.

      En los casos de internamientos urgentes, la competencia para la ratificación de la medida corresponderá al tribunal del lugar en que radique el centro donde se haya producido el internamiento. Dicho tribunal deberá actuar, en su caso, conforme a lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 757 de la presente Ley.

      2.- El internamiento de menores se realizará siempre en un establecimiento de salud mental adecuado a su edad, previo informe de los servicios de asistencia al menor.

      3.- Antes de conceder la autorización o de ratificar el internamiento que ya se ha efectuado, el tribunal oirá a la persona afectada por la decisión, al Ministerio Fiscal y a cualquier otra persona cuya comparecencia estime conveniente o le sea solicitada por el afectado por la medida. Además, y sin perjuicio de que pueda practicar cualquier otra prueba que estime relevante para el caso, el tribunal deberá examinar por sí mismo a la persona de cuyo internamiento se trate y oír el dictamen de un facultativo por él designado. En todas las actuaciones, la persona afectada por la medida de internamiento podrá disponer de representación y defensa en los términos señalados en el artículo 758 de la presente Ley.

      En todo caso, la decisión que el tribunal adopte en relación con el internamiento será susceptible de recurso de apelación.

      4.- En la misma resolución que acuerde el internamiento se expresará la obligación de los facultativos que atiendan a la persona internada de informar periódicamente al tribunal sobre la necesidad de mantener la medida, sin perjuicio de los demás informes que el tribunal pueda requerir cuando lo crea pertinente.

      Los informes periódicos serán emitidos cada seis meses a no ser que el tribunal, atendida la naturaleza del trastorno que motivó el internamiento, señale un plazo inferior.

      Hasta aquí la transcripción de la normativa. Ahora nuestra opinión sobre ella: las dos grandes y perversas deficiencias de esta reglamentación se encuentran en los apartados 1 y 4 de la misma. En el párrafo 1 del apartado 1º todo cuanto señala acerca de las razones o causas o motivos o finalidades por las que se solicita el internamiento involuntario es que haya un trastorno psíquico y que la persona que lo padece no esté en condiciones de decidir por sí misma.

      Esta absoluta ambigüedad de la ley permite solicitar al juez autorización para un ingreso involuntario prácticamente por lo que al psiquiatra le venga en gana. Y el juez autorizará el ingreso, como viene ocurriendo prácticamente siempre. Y es lógico que así ocurra pues de psiquiatría sabe más el psiquiatra que el juez.

      En la mayoría de los países de la Unión Europea, y otros muchos de los que calificamos en vías de desarrollo, ya no se permite esta vaguedad legislativa, siendo necesario precisar una causa concreta o una enfermedad concreta o una finalidad concreta y haciendo constar además la existencia de un peligro real e inminente, el cual se ha de describir detalladamente.

      El segundo fallo garrafal de nuestra legislación está en el apartado 4 del artículo 763, que deja el seguimiento y control del ingreso involuntario completamente en manos del psiquiatra, el cual obrará como crea oportuno teniendo sólo el debe informar al juez acerca de cómo evoluciona el mismo… ¡CADA SEIS MESES!

      Aquí es donde el legislador ha dado la prueba más clara de su total falta de sensibilidad ante una situación tan delicada y tan grave. No olvidemos que se ha privado de libertad a un supuesto “incapaz de decidir por sí mismo”, es decir, a una persona que no sabe distinguir entre lo que le conviene y lo que le perjudica. Así pues, nos encontramos con un ser “indefenso”, que por el mismo hecho de serlo debería gozar de la máxima protección del Estado. Pues bien la ley de ese Estado lo deja seis meses en las únicas y solas manos del psiquiatra. Y así, de seis en seis meses, en ocasiones para toda la vida.

      Ni que decir tiene que la ley de los países que antes citábamos tampoco permite esta vergonzante desidia y obliga a que se nombre un Comité de Seguimiento de ese internamiento involuntario, formado por personas de diferentes Instituciones que velan en todo momento por los derechos del ingresado. En muchos de esos países el internamiento involuntario se concede sólo por 48 horas y pasado ese tiempo se prorrogará o no una vez oído ese Comité de Seguimiento. En todo caso, las prórrogas son semanales y no esa barbaridad de ¡medio año! que concede nuestra ley.

      El resto de los apartados del artículo 763 son papel mojado, como el lector habrá deducido ya tras leer el testimonio con el que comenzamos este escrito: ni fiscal, ni juez, ni forense, ni abogado defensor… ¡ni nada de nada! Al paciente, que casi siempre es ingresado con carácter de urgencia, no se le informa de nada, ni se le facilita nada… ¡ni tan siquiera le escucha nadie!

      El Tribunal Constitucional lleva seis años denunciando la indefensión en la que se encuentran estas personas —recordemos que supuestamente son como “niños incapaces de cuidarse a sí mismos”— e instando al legislativo a que elabore una nueva normativa. Y el legislador lleva seis años dando la callada por respuesta.

      Que me perdonen los animales, porque todas las comparaciones son odiosas, pero si nos atenemos, por ejemplo, al Reglamento Nº 1/2005, del Consejo de 22 de diciembre de 2004, relativo a la protección de los animales durante el transporte por carretera, nuestros legisladores parecen más sensible al “dolor, sufrimiento, angustia y bienestar” de estos seres que a los de las personas que son objeto de in internamiento psiquiátrico involuntario.

      Si crees que esta legislación hay que cambiarla ¡ya!, firma esta petición de cambio de la legislación del internamiento psiquiátrico que encontrarás abriendo el siguiente link:

      https://www.change.org/p/comisi%C3%B3n-de-sanidad-pol%C3%ADtica-social-y-consumo-del-congreso-de-los-diputados-cambio-inmediato-de-la-legislaci%C3%B3n-del-internamiento-psiqui%C3%A1trico-involuntario-en-espa%C3%B1a

  2. Explicaré de forma clara mi ingreso y detallaré todos los puntos que en la página se mencionan.
    Mi ingreso no voluntario fue a finales de 2014,en el hospital Son Llatzer de Palma de Mallorca.
    1ª Desconozco si los médicos tenían orden del juez para ingresarme o si los psiquiatras avisaron al juez, día después de mi ingreso.
    2ª No opuse resistencia en ningún momento,las fuerzas de seguridad no tuvieron que actuar.
    3ª No tuve que ser atado con sujeción mecánica,porque no opuse resistencia, aunque sí me pusieron una inyección sedante,la cual no solicité.
    4ª No sé que día exacto me dieron la inyección intramuscular,pero sí me la pusieron y nadie me explicó para que servia,al leer el informe de alta ponía que era Xeplion,un antisicótico,no me pusieron una,me pusieron 2 inyecciones.
    5ª El punto cinco para mí es el más polémico de todos,yo ingresé en la tardé noche que fue cuando me administraron aquel sedante,a la mañana siguiente estaba aún tan sedado por aquella inyección que fui incapaz de mover un sólo músculo para levantarme,porque esa mañana sí escuché la voz del personal sanitario (una mujer) donde decía que habían venido juez y fiscal a visitarme,eso fue todo,escuché aquellas palabras y mi cuerpo no respondía físicamente por el efecto sedante de aquella inyección y por desgracia nunca más volvieron,no tuve entrevista,no se me informó de absolutamente nada.
    6ª No se me entrego acta alguna de mi ingreso involuntario.
    7ª Ninguna persona de la planta psiquiátrica me informó sobre mis derechos,ni tampoco que podía apelar la decisión del juez ante un tribunal,tampoco se me informó que tenía derecho a un abogado de oficio,no se me informó de absolutamente nada.
    8ª El trato por parte del personal fue correcto quitando lo citado anteriormente,lo que no comprendo es que los “pacientes” podíamos escribir en un papel nuestras quejas y sugerencias yo al menos una vez escribí de mi puño y letra que no había tenido la visita de ningún juez y fiscal,cosa que no sirvió de mucho porque jamás me visitaron.

  3. Pues si me hicieron uno el año pasado que duro 19 días. Y no duró mas porque ya había estado en el mismo hospital voluntariamente años antes y sabia como comportarme. Estaba muy deprimida y mi familia se preocupo. Mi madre me dijo he llamado a la ambulancia y antes de que pudiera reaccionar ya estaban en la puerta de mi casa. También me dijo hija te ha venido la regla y no te has dado cuenta por lo que mis manos se mancharon de sangre. Cuando vi a los ambulancieros les pedi una orden judicial y cuando vino el juez ya me habían quitado las gafas y tenido a oscuras dos días por lo menos con la ventana cerrada. No pude ver ni la cara del juez sin las gafas y solo me levanto la camisa (en el brazo tenia autolesion pero las tenia desde hace mucho, nunca me tatuaron cuando lo pedi) y me pregunto que dia era. Respondi bien porque lo había oído decir a las enfermeras pero tuve la torpeza de añadir estamos a este dia o eso he oído. Después me desato el psiquiatra cuando le conte un cuento de que el pasado había sido duro y que el presente era mas duro y que me había fusionado con mi psiquiatra y que estaba hiperventilando de la ansiedad de estar atada y en pañales. Después de salir del hospital he tenido un par de pesadillas chungas y lo peor ha sido el estrés que me han provocado los médicos porque me han echo ir a hospital de dia y al centro de dia para volver a la normalidad y lo único raro que tengo son las lesiones que también ocupan mis mamas. Durante todo el ingreso me medicaron con zyprexa y paliperidona. Pude oir a los enfermeros de la sala de control decir que iba drogada desde mi cama. Estaban haciendo electroshocks a mas de uno. Y, por ultimo, hubo un suicidio entre uno que se fue del hospital y salió en la revista local hallado muerto. Sabemos que fui suicidio porque pidió ayuda para hacerlo.

  4. P.d. Las autoridades policiales fueron violentas y me hicieron algo en el pie y me pusieron droga por la nariz y por mucho tiempo les he tenido miedo.

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